martes, 31 de julio de 2012

LOS ALBIGENSES O CÁTAROS

LOS ALBIGENSES O CÁTAROS   Los albigenses fueron una secta herética de los siglos XI al XIII, que se extendió por la ciudad de Albi en el Languedoc (Occitania) de la que toma su nombre, y de ahí, por otras partes de Europa. También conocida como "cátara", del griego kataros (puro). Los cátaros albigenses tenían una forma de religión maniquea, es decir, el bien y el mal como polos diferenciados y creían que aparte de éstos no había más. Las cosas eran buenas o malas. Denuncian a los sacerdotes corruptos y ésto hace temblar los cimientos de la Iglesia. Los albigenses predicaban la Cristiandad Apostólica y la vida simple según el evangelio. Se llamaban los “buenos hombres". El Papa y los concilios de la iglesia decían que negaban la doctrina de la Trinidad, la Sagrada Comunión y el Matrimonio, así como también la doctrina de la Muerte y la Resurrección de Jesucristo. En el Concilio de Toulouse (1119), El Papa Calixto II, y a continuación en 1139 el Papa Inocencio II, les excomulgaron. Finalmente, en 1209, el Papa Inocencio III ordenó una cruzada contra ellos. La guerra duró veinte años. La obstinación de la cruenta lucha contra los albigenses está aclarada en parte por el hecho de que los albigenses fueron ayudados en su guerra contra el Papa por los señores feudales locales del sur de Francia. Cuando un legado papal e inquisidor fue asesinado en el territorio del Conde Raymond VI de Toulouse, el Papa Inocencio III resolvió usar este suceso como la ocasión para tomar las tierras del Conde, quien mantenía una actitud tolerante hacia los herejes. Sucedió una lucha entre los señores del sur de Francia y el Papa, que a su vez fue sustentado por los señores del norte. Francia del norte estaba en conflicto con el sur, que al ser económicamente más desarrollado, eran, por consiguiente, una amenaza para éstos. Los ejércitos del norte estaban bajo la dirección del Conde Simón de Montfort y los legados papales. Cuando los grandes ejércitos del norte tomaron la ciudad de Béziers, mataron a 20.000 albigenses. En el transcurso de la lucha resultante, centenares de miles cayeron. Las provincias de Provenza y Languedoc fueron devastadas. La paz no fue concluida hasta 1229. A consecuencia de las guerras en contra de los albigenses el sur rico fue destruido y los territorios de la corona francesa se extendieron con esta anexión.  

lunes, 30 de julio de 2012

LA SANGRE DE LOS INOCENTES. ALGUNOS PÁRRAFOS


Algunos párrafos:

_Si, se derramó mucha sangre. No creas que juzgo a la Iglesia, la formamos hombres y su historia hay que leerla a la luz de cada momento. Eso no justifica los errores, sólo los explica.

_Carecemos de piedad, precisamente nosotros que deberíamos dar ejemplo. Pero a fray Ferrer le brilla la ira en los ojos y cree que sólo el fuego puede purificar lo que los herejes han tocado. Por eso ordenó quemar hasta las últimas piedras de Montségur, para purificar el lugar contaminado por la presencia de los herejes.

 _ ¡Por favor, Mohamed, deja en paz el Corán! ¡Los hombres no hemos dejado de hacer barbaridades en nombre del Corán o de la Biblia! Buscamos excusas en los textos sagrados para justificar lo injustificable.

_”Hemos sido capaces de volar como los pájaros, de nadar como los peces, pero no somos capaces de vivir sencillamente como hermanos”. Pues bien, yo creo que es posible hacerlo, depende de nosotros, de que no seamos tan soberbios de creer que a cada uno nos asiste toda la razón, de querer imponernos a los demás, de condenar y combatir a los que rezan, sienten o piensan de manera distinta. Dejemos que cada cual rece a su Dios, dotémonos de normas y de leyes que cumplamos todos y que hagan posible la convivencia pacífica y respetuosa, y reconozcan los derechos sagrados que tenemos como personas.

domingo, 29 de julio de 2012

LA SANGRE DE LOS INOCENTES. OPINIÓN



La sangre de los inocentes. Opinión


                En general me ha agradado su lectura aunque con algunas salvedades.
                Había tema para casi tres novelas. Demasiado amplia en el tiempo y en los temas que sólo tienen un débil hilo conductor: el manuscrito de Fray Julián. Quizás también demasiados diálogos que la enlentecen.                 
             Se abordan el fanatismo religioso por parte de católicos y musulmanes, el esoterismo, el tráfico de armas, los enfrentamientos entre israelíes y palestinos, el maltrato a la mujer musulmana, los atentados perpetrados por islamistas radicales, así como sentimientos de odio y resentimiento transmitidos a través de generaciones.
                Más que novela histórica es novela de ficción histórica.
                Al indagar en las causas del fanatismo religioso y la intolerancia a través de los siglos, nos deja sin embargo, un mensaje digno de todo respeto.

sábado, 28 de julio de 2012

LA SANGRE DE LOS INOCENTES



TÍTULO: LA SANGRE DE LOS INOCENTES
AUTOR: JULIA NAVARRO



                En unas cerca de 800 páginas, Julia Navarro en una novela que en algunos tramos entronca con la historia y en otras es de puro espionaje, nos lleva desde el siglo XIII con la herejía albigense en la región francesa del Languedoc hasta los conflictos entre islamistas radicales y Occidente, pasando por la Segunda Guerra Mundial. Una amplitud de situaciones en el tiempo y en temática que la hacen algo pesada.
                En la primera parte narra el conflicto entre la Iglesia Católica y los cátaros. Un inquisidor, Fray Julián, vive el asedio de Montségur y se ve dividido entre su fidelidad a la Iglesia y a sus allegados cátaros que mueren en la hoguera. Recibe de uno de ellos, Dña. María, el encargo de escribir una crónica contando la verdad de lo allí ocurrido y pidiendo que algún día se vengue “la sangre de los inocentes”, que como veis da nombre a la novela.
                La crónica a través de las distintas generaciones llega hasta el conde de D´Amis en los albores de la Segunda Guerra Mundial. Esta segunda parte es quizás la más interesante. En ella el profesor Arnaud, reconocido medievalista, es requerido por el conde para autentificar la crónica de su antepasado, resultando que el documento lo es, pero el profesor desmonta los mitos sobre el Grial lo que no gusta al conde empeñado en encontrar el tesoro de los cátaros entre el que cree se halla esta reliquia. Entretanto la mujer de Arnaud es víctima de la persecución nazi contra los judíos sin que el conde amigo de la cúpula nazi haga gran cosa por evitarlo. Su búsqueda y la situación que se vive en esos momentos en Alemania es de lo mejor de la novela.
                Viene ahora algo sobre lo que se extiende la narración y que bien podría haberse despachado con una más ligera alusión. El hijo del profesor, de madre judía, se marcha a Israel y vive en un kibbutz, muriendo en un enfrentamiento con palestinos.
                Continúa la narración con la amistad que entabla el profesor con Ignacio Aguirre, un joven jesuita designado por el Vaticano para introducirse en el castillo del conde y sopesar las actividades  de excavación en busca del tesoro de los cátaros que se siguen en Montségur. A su muerte, quiere el profesor que sea Ignacio quien se haga cargo de toda la documentación que sobre el manuscrito ha ido acumulando. Con el tiempo el jesuita se hará un gran experto en el tema.
La autora: Julia Navarro
                En la tercera parte, ya en nuestros días, a partir de un atentado de integristas islámicos en Frankfurt, vuelven a aparecer algunos de los anteriores personajes: el padre Aguirre y el conde D`Amis pero ahora con trazas de novela de espías con la acción ubicada tanto en Roma, Bruselas, Jerusalén, Estambul, Granada, Sto. Toribio de Liébana y nuevamente el Languedoc. El delgado hilo conductor para desentrañar los nuevos atentados que preparan una organización islamista llamada El Círculo, será la crónica de fray Julián. El Centro de Coordinación Antiterrorista de la Unión Europea, el Vaticano y las Policías de estos países, todos se alían para  hacerlos fracasar.