…caigo
también en que sus movimientos tenían una gracia especial, un cierto no sé qué,
un encanto indefinible que podrá expresarse cuando el lenguaje tenga la riqueza
suficiente para poder designar con una misma palabra la malicia y el recato, la
modestia y la provocación.
(El
amolador) …yo digo y repito que todos estos señores parece que están bobos.
Nosotros, los que no sabemos leer ni escribir, acertamos a veces mejor que
ellos; y lo que ellos no pueden ver, porque les encandila el sol de un poder
que tienen tan cerca, lo vemos nosotros desde abajo; y si no, di tú: ¿No es
preciso estar ciego para comprender que Napoleón no dice lo que tiene pensado?
¿Ese hombre, no ha revuelto todas las partes del mundo; no ha quitado de los
tronos los reyes que ha querido para poner a los mocosos de sus hermanos?
(De
Amaranta) …era la personificación de aquella máquina interior, para el vulgo
desconocida, que se extendía desde la puerta de palacio, hasta la cámara del
Rey, y de cuyos resortes, por tantas manos tocados, pendían honras, haciendas,
vidas, la sangre generosa de los ejércitos y la dignidad de las naciones; era
la granjería, la realidad, el cohecho, la injusticia, la simonía, la arbitrariedad,
el libertinaje del mando, todo ésto era Amaranta; y sin embargo, ¡cuán hermosa!
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